Transcripción de la entrevista publicada en el diario Peru21, Martes 18 de Febrero de 2025.
Normalmente, se relaciona a Tía María con el valle de Tambo. Y varias personas del balneario no saben que una de las zonas de influjo fuerte en Tía María es Mejía. De hecho, está bien cerca al proyecto de Tía María. Es más, la mitad del distrito le pertenece a Southern y no se sabía. Y, por supuesto, hay debates al respecto.
El ingeniero mecánico Rodrigo Llosa Sanz llegó a Mejía para confeccionar un libro sobre teorías de sistemas de gestión; pero le contaron que la zona, donde hoy existen tierras de cultivo, antes estuvo bañada por agua de mar. Entonces, empezó otro proyecto, una investigación sobre la historia de Mejía.
Es un balneario de mil habitantes en la costa de Arequipa, que en tiempo de verano recibe a unos seis mil pobladores. Se encuentra entre el valle de Tambo y el puerto de Mollendo. El ingeniero mecánico Rodrigo Llosa Sanz lleva tres años viviendo ahí y ya lo llaman “el historiador”.
Fuiste por un libro, pero empezaste a confeccionar otro.
A la par que hacía el libro de gestión, empecé a meterme en el caso de Chule. Comencé a acudir a especialistas de universidades. Estaba el mito de si hubo el puerto de Chule o no en Mejía. Y, después de una investigación de dos años, encontré que Chule era el nombre prehispánico de todo el sector entre el valle de Tambo y Mollendo. Y sobre la ubicación del puerto, no lo sabemos con exactitud. Arequipa se funda en 1540 y este puerto es de 1555 más o menos, y desaparece en 1600, que hubo una erupción volcánica muy cercana, del volcán Huaynaputina en Moquegua. Y la cuenca de este volcán es la del río Tambo. Entonces, fue una de las zonas de mayor afectación: se arenó mucho la zona; en Arequipa llovieron piedras pómez. Hasta hoy se puede ver el estrato de ceniza. Entonces, he ido a los archivos históricos y de tanto hacerlo aprendí paleografía, que es la lectura de documentos antiguos, que estaban escritos en español colonial, con palabras en desuso, otra caligrafía, muchas abreviaturas…

¿Cuál era la ruta de los puertos?
De Panamá bajaban al Callao, de ahí a Quilca o a Chule. Pero en el caso de Chule solo duró unos 50 años, hasta que vino lo del volcán…
Antes de Mollendo.
Mollendo empieza a ser puerto con el ferrocarril, en 1871… Mis dudas eran si en verdad existió Chule y dónde estaba, y por qué Mejía se llamaba así. La gente decía que se llamaba así por Mejillones, pero no me convencía. Investigando encontré familias Mejía en el siglo XVI; he ido armando esto que no se conocía tanto. Y añadí algunos aportes, no solo desde el punto de vista histórico, sino también hicimos topografía, llamamos a geólogos, geógrafos, oceanógrafos, arqueólogos, y en eso me he pasado tres años coordinando.
¿Hoy podemos decir que el puerto existió?
Existió, pero no sabemos exactamente dónde estaba. La pregunta que enfrenté cuando llegué fue: ¿dónde estaba el mar cuando llegaron los españoles? Ya la llevo bastante resuelta. De hecho, el libro trata de eso.
¿No existe un libro que concentre esa historia? No. Ese es mi proyecto: contar la historia enfocada en Mejía.
¿Qué le dice la historia al presente en la provincia de Islay?
Normalmente, se relaciona a Tía María con el valle de Tambo. Y varias personas del balneario no saben que una de las zonas de influjo fuerte en Tía María es Mejía. De hecho, Mejía está bien cerca al proyecto de Tía María. Es más, la mitad del distrito de Mejía le pertenece a Southern y no se sabía. Y, por supuesto, hay debates al respecto. Y yo creo que sobre todo ha sido un tema, como casi todo en el Perú, de comunicación, de falta de acuerdos y falta de transparencia. Obviamente, hay temas políticos de por medio, pero yo siento que la provincia no es antiminera, sino que quizás se sienten defraudados. En 20 años se acumulan las desconfianzas, pero creo que hay caminos de diálogo que pueden llevar a soluciones. Por ejemplo, una de las cosas interesantes que nos dice la historia es que este sector ya trabajaba minerales desde épocas prehispánicas. Y Tía María es una mina de cobre. Este ya era un sector minero que, además, convivió con la agricultura. Lo que falta es darle seguridad a mucha gente que ha recibido mala información, ya sea porque la empresa no la ha sabido comunicar bien o porque hubo desinformación de otros medios.
Volvemos al inicio. Fuiste por un libro y haces otro.
Me pareció fascinante la historia del puerto desaparecido de Chule y empecé a ahondar. Basta con que tomes un camino y acabarás en otro tema. Todos los días converso con distintas personas; todo el tiempo me voy a los puertos a conversar con los pescadores para entender cómo funcionó este espacio a través del tiempo.
¿El libro sobre sistemas de gestión ya no lo escribirás?
Lo sigo escribiendo, pero en todo este proceso me gané el apodo del “historiador de Mejía” (risas). No me considero un historiador, sino un investigador, y lo que hago sobre todo es juntar diversas especialidades para responder inquietudes y tener algo que hable de Mejía, pero también de Arequipa, de las relaciones con Arica, con Lima. Obviamente, toco el tema de la guerra con Chile, porque acá en Mejía estuvieron… Y termina siendo una investigación de 500 años de Mejía. Pero falta más arqueología. En las lomas, justamente en el sector de Tía María, es altamente probable que se encuentren vestigios arqueológicos, lo que no quiere decir: “No lo hagas”, sino: “Ten cuidado cuando lo hagas”. La ruta hacia Arequipa cruza Tía María, que es algo bien relevante. Entonces, en ese trayecto es altamente probable que encuentres cosas, pero no se ha hecho esa investigación.
Te espera una ardua tarea.
Sí. Todos los días desde las 5 de la mañana hasta las 11 de la noche trabajo el tema. Pero me gusta. Si no lo hacía yo, no lo hacía nadie.
AUTOFICHA
–“Creo que tengo 39 años (risas), cada vez me importa menos. Soy ingeniero mecánico por la PUCP. También hago música desde el colegio; compongo la música de los videos que hago. También practico ciclismo, pero de trayectos largos. He hecho Arequipa-Cusco en bicicleta”.
–“También me voy de acá (Mejía) a Ilo en bicicleta. Escribo, produzco audiovisuales y, normalmente, me dedico a la gestión de proyectos. Y estoy terminando de hacer el libro que se llama Mexia, que es como se escribía antiguamente. En medio año debería publicarse”.
–“También hago un poco de literatura, poemarios. Siempre he sido un ingeniero un poco fuera de la caja. En diciembre del año pasado publiqué el libro Joyas de Mejía, que es la historia de 46 casas antiguas, con el objetivo de que prevalezcan”.
Entrevista a Rodrigo Llosa Sanz por Mijaíl Palacios Yábar, Diario Peru21, Martes 18 Febrero 2025. Leer la entrevista completa en versión prensa impresa (PDF 1,5MB) o versión digital (PDF 475kB).
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