PARTE 1, Lunes 14 Abril 2025
El puerto bravo no se debería avergonzar de orígenes humildes, celebra un supuesto inicio en 1871 con el ferrocarril cuando el siglo anterior estaba poblado y organizado. Escudriñar el pasado, moler para revisar a fondo, es ADN sureño.
Busco documentos remotos mejianos junto a los de su capital, pues ambos fueron una misma zona: Chule. Le tengo cariño especial a Mollendo, desciendo de la casa Lomellini que es parte de su historia.

El libro ‘Un capricho llamado Mollendo‘ argumenta desde el título que su elección como puerto y terminal ferroviario fue casual, pero la idea de Mollendo como desembarcadero no es propia del proyecto ferrocarrilero. José Joaquín de Larriva, profesor influyente en la Universidad San Marcos, enseñaba en la catedra de geografía alrededor de 1831 que Arequipa tenía 3 puertos: Quilca, Islay y ‘Moyendo’. El último quedó en desuso como lo escribió el capitán inglés Robert Fitzroy en 1835, sin indicar lo que en este artículo importa: ¿mantuvo población?
En cuanto puerto, en todos los siglos ha sido difícil ubicar uno bueno para Arequipa por lo accidentado del litoral, las bravezas, corrientes, arenamientos, torrenteras y, como si fuera poco, pestes, terremotos y erupción.
El Mollendo virreinal se asoma en escrituras de siglo antes del mapa de 1787 que lo inscribe, realizado por el gobernador de Arequipa Álvarez y Ximenez, intendente que departió el límite de las lomas de Catarindo en 1794 entre las familias Quirós y Barriga. De estos documentos se infiere el alcalde de Mollendo entonces: Felipe Alatrista y Maldonado. El lío entre las familias en mención se remonta a 1739 y continuó en 1821 en que firmó ‘Mariano Ribera’ alcalde de aquel Mollendo poco documentado y hasta ahora desconocido por ser anterior al ferrocarril que lo cambió todo.
Para recrear en la imaginación el pueblito del alcalde Ribera sirven las publicaciones de marinos extranjeros que aparecieron alrededor de la Independencia. Lugar irrelevante solo para una errada interpretación histórica, pues los puertos virreinales del Perú solían ser poblaciones simples, pequeñas, pero no carentes de conexión estratégica. Salvo excepciones, empiezan a tener trazados urbanos más sofisticados recién con la República.

La cabeza de la Academia Real de Náutica, Andrés Baleato, mostró Mollendo y Mejía en un mapa de 1819. Tres años luego, el capitán escocés Basil Hall estuvo una semana en Mollendo con su tripulación; la describió como medio ciento de chozas de estera con un alcalde de apariencia corriente, 6 soldados y 100 habitantes amables con mujeres de hermosos ojos negros y «tez cobriza brillante de aspecto muy peruano».
Cuando se oficializa el vecino puerto de Islay en 1827, gran parte de esa población mollendina se mudó. Sus nietos retornarían tras el proyecto del ferrocarril de 1871, pero con una identidad distinta contagiada por la progresista y novedosa maquinaria a vapor. Mollendo prometía ser una prominente ciudad portuaria y no defraudó.
Propio del entusiasmo que emerge con la fuerza de un tren es olvidar o deslindarse del pasado. Sin embargo, ya en etapa de evaluarlo, no deberíamos olvidar a los señores Alatrista y Ribera que junto a otros fueron formando -cómo no- la tenacidad mollendina. Una continua ocupación local, aunque por ratos tenue, puede que tenga menos relevancia que el respeto por el origen.
Artículo: Moliendo Mollendo 1700s: siglo anterior al ferrocarril (parte 1), por Rodrigo Llosa, Diario Prensa Regional, Lunes 14 Abril 2025
Este artículo modifica la historia de Mollendo adelantándola casi un siglo con nombre de alcaldes desconocidos por todas las publicaciones hasta la actualidad. Mollendo ya estaba organizado con alcalde, no solo fue pueblo, también puerto oficial de Arequipa en el 1700s. Se da a conocer al día siguiente de fallecer Mario Vargas Llosa quien deja la valla alta para cualquiera que lleve el apellido arequipeño. Mejía, 14 Abril 2025

PARTE 2, Lunes 21 Abril 2025
En 1863 el naturalista Antonio Raimondi llegó a Mollendo y encontró ruinas de un poblado sobre el barranco. Conocía el Mapa del Perú que lo mostraba, publicado un año antes por su amigo Mariano Paz Soldán. Tres minutos luego, Antonio llegó al pie del barranco donde halló numerosos ranchos de pescadores en la playa. Traían agua de un manantial.
Lleva a preguntar ¿en qué momento se arruinó ese poblado? No es el que dibujó el francés Joseph Lartigue en 1823 debajo del barranco con casitas orientadas circularmente, haciendo entender -además- que no existía la primera playa que conocemos ahora. Cabe anotar que para el ferrocarril y el muelle hubo voladura de promontorios. Tren y barcos requerían comodidad.

Diversos autores encontramos datos salpicados de lo que realmente sucedió en Mollendo antes de inaugurarse el ferrocarril en 1871. A fines de 1700s fue sin duda puerto y a inicios del 1800s también lugar de cabotaje, vinculable a acciones realistas intercaladas con Quilca en la etapa de Independencia.
Cartas del ingeniero del gobierno peruano Gerrit Backus al contratista Enrique Meiggs en 1868, esclarecen que fue idea de la supervisión estatal sugerir no construir un muelle de fierro y madera en Mejía (donde planeó el ingeniero estatal Federico Blume ubicar puerto, ciudad y estación principal del eje Arequipa – La Costa), sino modificar con pólvora las peñas alrededor de la isla que llamamos Ponce para la formación de un muelle que demostró utilidad como desembarcadero de equipos y materiales. Por ello es inadecuado apodar a Meiggs fundador. Al año siguiente, para evitar el contagio de la fiebre amarilla en el puerto de Islay, el ministro de Hacienda y Comercio, Nicolás de Piérola, autorizó que los vapores ingleses de la compañía de navegación puedan desembarcar en el Mollendo que se iba consolidando antes de inaugurarse el tren.
Algunos autores confunden al lector al decir que el anterior Mollendo, el de 1700s, estuvo en otro sitio. No es cierto, es la misma zona geográfica. El muelle para el ferrocarril estuvo al costado de la caleta de Mollendo que hoy llamamos Quebrada de los Perros, antaño Quebrada de la Maestranza, cuyo nombre original fue Mollendo que en puquina significa lugar de los molles. Igual que la quebrada de Matarani da nombre a toda una población ya separada del origen.

El chovinismo de lugares con orgullo ha querido darle misticismo como lugar de los mullus, conchas ceremoniales, argumentando que no hay molles. No se enteraron que durante décadas diezmaron bosques enteros en sus lomas. En ello hay una posibilidad de reivindicación con proyectos que las revaloricen con reforestación estudiada.
A quienes sostienen que el puerto de Chule arruinado en 1600 fue Mollendo, basados en la apresurada visita de Raimondi del 1800s y del mapa de Olmedilla que confunde ríos a fines del 1700s, les sugiero estar al tanto de próximas publicaciones basadas en mediciones de línea marina y documentos del propio 1500s. Chule no fue solo el nombre de una caleta, sino de un sector amplio que incluía también a lo que hoy llamamos Ensenada y Mejía. Si el litoral de Mollendo cambió en 200 años, ¿por qué no el de sus vecinos?
Artículo: Moliendo Mollendo 1700s: siglo anterior al ferrocarril (parte 2), por Rodrigo Llosa, Diario Prensa Regional, Lunes 21 Abril 2025
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Este artículo modifica la historia de Mollendo al indicar que la primera playa no existía en 1823, que quien propuso construir el puerto en Mollendo y no en Mejía fue Gerrit Backus en 1868 y no Enrique Meiggs como lo sostuvieron todos los libros de historia hasta la actualidad. Queda demostrado además que el primer puerto llamado Mollendo no fue el de 1871 sino el de 1700s ubicado en la misma zona geográfica. Lastimosamente hoy hace menos de una hora ha fallecido el Papa Francisco, la portada del diario Prensa Regional ya había sido impresa horas antes. Mejía, 21 Abril 2025
Nota de 22 Junio 2025:


