Los jesuitas fueron expulsados del Perú el año 1767 perdiendo sus posesiones. Para administrar esos bienes se instauraron las denominadas Juntas de Temporalidades. El documento inédito hallado en el Archivo General de la Nación demuestra que la Compañía de Jesús tuvo tierras junto a la «Punta de Mexia». Expediente que contiene documentos de varias décadas.

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En 1806 se puso la carátula: «Auttos hechos sobre la venta y remate en Subastacion publica de las Tierras del Pago de Chule situadas en el Valle de Tambo que fueron sequestradas a los padres expatriados que havitaron el Colegio de la Compañia de esta Ciudad de Arequipa. Estas tierras de Chule pertenecieron a Don Juan Gomez Chacon».
CHULE 1608
En 1773 Juan Joseph del Rivero, escribano de la Junta Municipal de Temporalidades de los partidos de Arequipa y de Moquegua, ingresó al archivo jesuita y halló un documento de 1608 llamado «Tierras del Valle de Tambo en el Puerto de Chule» que exactamente dice:
«En catorce de octubre de mil seiscientos y ocho, Pedro de Lobelle, otorgo escriptura de venta real en favor de Juan Gomes Chacon de las tierras que en el Valle de Tambo Puerto de Chule tenia y nombra Santa Marta de Quialaque en cantidad de docientos pesos al contado cuia escriptura paso ante Sebastian Mariño, escribano publico».
Con el Archivo Regional mejoramos la información. A esas tierras las nombran también El Algarrobal, «colindan con una parte con el carrisal de Tingo y por otra con un cerro que esta en medio de las dichas mis chacras [de Lobelle] llamado Santa Marta de Quelaque que es junto por la playa de la mar».

TESTIMONIOS DE 1773
Por documentos anteriores sabemos que Tingo era el encuentro del río Tambo con el Mar. Ese año de 1773 la Junta no encontró cómo adquirieron los jesuitas la propiedad, por lo que hicieron prestar declaración a tres personas: Francisco Alatrista y Almonte de 70 años, su hermano Miguel de 50 ─asentado en las lomas de Challascapa─ y Phelipe Rodriguez de también 50 años quien fue teniente de corregidor en el Valle de Tambo. Diversos redactores que añaden información al expediente escriben Quealaque o Quialaque, pero en las tres declaraciones redactan: Gialagi, Qualaqi, Qialaqui.
En lo que coinciden Francisco, Miguel y Phelipe es que jamás habían visto esas tierras cultivadas por falta de agua. Las consideraban «salitrosas», «salinosas» por estar «a la lengua del mar», arenosas. Pensaban que podrían haber valido 3 o máximo 4 reales por topo.
ENSENADA FUE UN OLIVAR
Parte de la declaración de Francisco Alatrista sobre las tierras es medular: «se hallan distantes del rio del dicho Valle de Tanbo como dos leguas y media y habra cosa de dose o catorce años que siendo retor deste colegio el padre Miguel Lince paso al dicho Valle y Tierras asistiendolo el testigo como practico en ellas a efecto de reconoserlas haver si podía darles agua. Reconosiolas en fin y vio la inposibilidad con lo que se bolbio a esta ciudad […] y la dexo sin que bolbiesen los jesuitas a cordar mas dellas».
Para Phelipe la distancia al río era de 3 leguas. Lince estuvo 10 o 12 años atrás para Miguel. Él y Francisco sabían por su padre que un jesuita de apellido Madueño intentó llevar agua mucho antes que Lince. Coinciden en un dato capital: del río Tambo partía una acequia que regaba el olivar llamado La Ensenada, propiedad de Francisco Torres, distante entre media y tres cuartos de legua de la propiedad jesuita.
NOVELA DE REMATE
Luego de escuchar los testimonios, la Junta fijó el precio no en 3 reales sino en 3 pesos por topo. Es decir, 24 reales [1 peso solía ser 8 reales]. Por creer que esas tierras valían 8 veces más, se escribiría una historia digna del cine.
Mandaron a colocar carteles y dar 30 pregones tanto en Arequipa como en el Valle de Tambo anunciando el remate al mejor postor. El pregón diario arequipeño lo daba un negro libre llamado Alexo Loaysa. En Tambo salía a la plaza Pedro Ayala. Entre 1779 y 1785 no consiguieron postores. El expediente de 49 folios [cada folio son 2 páginas] tiene 70 pregones firmados, aunque se realizaron más de 120.
En 1785 era intendente de Arequipa y presidente de la Junta local Joseph Menendez de Escalada, y alcalde del Valle de Tambo el capitán Joseph Rodriguez y Valdés. Ese año el coronel de milicias del Cusco, Mariano de Peralta y Valdés [notar apellidos], ofreció a la Junta 2 reales por topo argumentando que «estas tierras no las han tenido españoles ni indios porque han estado siempre eriazas y valdias». Claramente desinformado se retracta en otra misiva mencionando a Lobelle [propietario 1608] y subiendo a 4 reales al enterarse que en Tambo había un interesado: Manuel Gonzales de la Fuente quien había ofrecido 3 reales y medio. Un «chapeton» transeunte, Alberto de Mendoza, había hecho una postura antes, pero se esfumó.
En 1792 José Ramírez Zegarra, regidor perpetuo de Arequipa, y alcalde 5 veces de la ciudad, se interesó también: «allandome posesionado de una suerte de tierras nombradas el Arenal o Boqueron en el Valle de Tambo de esta Jurisdiccion he llegado a entender con este motivo que a ellas son contiguas otras nombradas Quealaque […] Hago posturas a dichas tierras de Chuli o Quealaque en los mismos quatro pesos por topo». Interesante saber que al contiguo Boquerón se le dijo también Arenal.
PUNTA DE MEXIA 1792
Como los postores con 4 reales no dejaban de estar demasiado lejos de las pretensiones de la Junta, se nombró a un tasador.
«En la ciudad de Arequipa en veinte y cuatro días del mes de Noviembre de mil setecientos noventa y dos años yo Don Pedro de Echevarria capitan de Exercito Agrimensor y Tazador publico aprobado por el Supremo Gobierno de estos Reynos. Por mandato de los Señores que componen la Junta Municipal de Temporalidades; pase al Valle de Tambo Jurisdiccion de esta dicha ciudad a medir, y tasar unas tierras eriazas y sin agua que fueron de los Padres ex Jesuitas: nombradas Quialaque; que lindan por la cavezera con las Lomas de Challascapa con el pie con la playa del mar con muchos Medanos de Arena por medio; por el costado de arriba con una punta o cerro de piedra hasta donde llegan los Pastos de la Hazienda de la Ensenada; y por abajo con los cerros y punta nombra de Mexia: Bajo de los linderos mencionados halle en cinco figuras geometricas trecientos topos de fondo algunos arenales inserbibles como las faldas de los cerros; esto es en cuanto a las tierras llanas. Asi mesmo regule en dicha quebrada docientos topos de tierras de lama que han sido bañadas con las lluvias de las Lomas cuando aquellas han sido abundantes en algunos años; pero estas, y otras esteriles y de ningun provecho respecto de no tener agua del rio; y aun quando esta se procurace sacarla seria a costa de muchos miles, por lo que aprecio los cuatrocientos topos a cuatro reales cada uno y montan docientos pesos. Por los cien topos restantes inservibles; y solo servirian para el pasto en el ypotesi que huviese agua a dos reales cada un topo, montan veinticinco pesos. Montan las tierras arriba expresadas docientos veinticinco pesos cuia mensura y tazacion hice».
CHULE & ANTONIO ÁLVAREZ Y XIMENEZ
Es necesario apuntar que durante el virreinato el concepto «por abajo» era la dirección de ver mar al Norte. Lo contrario de lo que decimos hoy. En 1793 empiezan a llamar indistintamente a Quealaque como Chule e incluso un tinterillo desorientado lo llama Chullo, volviendo los pregones en voz de Pedro Yndio.
El inteligente y famoso intendente de Arequipa Antonio Álvarez y Ximenez pone orden en mitad del expediente: las tierras de Quealaque pertenecen al pago de Chule en el Valle de Tambo. Sucede que Chule abarcaba Quialaque; luego todo ello pasó a ser parte de Tambo que en el siglo XVIII tenía preponderancia.
FINALIZA PARTE DE LA NOVELA
En 1795 se remite la consulta a Lima para vender las tierras en menor precio. Se les notifica para participar de nuevo a Mariano de Peralta mediante su apoderado el capitán Juan de Goyeneche ─había pasado 10 años─, y a José Ramírez Zegarra, entonces abogado de la Real Audiencia de los Reyes. Los pregones continuaron hasta 1798…
Aunque se aprobó otorgar el remate a Ramírez Zegarra en 1799, no queda claro en el expediente si llegó a comprar la propiedad. Solo se entiende que en 1806 se decretó que la podía adquirir a 250 pesos.
La burocracia tiene larga data en el Perú. En 500 topos [167 hectáreas de hoy] se demoraron casi 40 años.
Artículo: MEXIA 1792, el expediente jesuita de Quialaque, por Rodrigo Llosa, diario EP, Arequipa, Lunes 15 Septiembre 2025, páginas 7 – 8
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El expediente inédito demuestra que la Punta de Mexia se hallaba en Chule y colindaba con los jesuitas de Quialaque en el 1700 cuando La Ensenada era una hacienda olivar. Aportes para la historia de nuestro distrito vecino Dean Valdivia.
NOTA DEL EXPEDIENTE PARA MOQUEGUA
En 1769 el corregidor de Arequipa, Joseph Manrique de Guzmán, mandó al justicia mayor de Moquegua a publicar en dicha villa y en el puerto de Ilo la venta de una hacienda cañaveral de los padres jesuitas y colegio de la villa de Moquegua. Joseph Fernández de la Lastra, Justicia Mayor de Moquegua, respondió que en la villa ya lo había hecho y devolvió lo remitido añadiendo que en Ilo no tenía facultad porque ese puerto y valle era «notoriamente jurisdiccion de la Provincia de Arica». Sobre Moquegua este expediente no añade más datos.
Hallazgo y transcripción: Rodrigo Llosa.


