Mexia

Mejía, Trinidad y los Andía de Espinar

Mary Luz Andía es una atleta olímpica nacida en Espinar, Cusco. Participó en los juegos olímpicos de Tokio y Paris, además de imponer el récord sudamericano de 5km en marcha femenina hace un par de meses.

izquierda la familia Pacheco Andía en Mejía, derecha Mary Luz Andía

En 1912 Trinidad Pacheco Andía, quien urbanizó Mejía, escribió que ─salvo él─ nadie pensó en hacer una población permanente allí. Sin embargo, once años antes de que el militar conociera el pueblecito de pescadores existente, un ingeniero visionario de apellido Blume propuso al Estado un inmenso muelle en Mejía. Lugar donde Arequipa debía construir una amplia ciudad portuaria que nunca se realizó, aunque dio cabida a la formación del balneario.

El también poeta, abogado y político tenía una fijación con demostrarle a los demás que no era menos y eso lo hacía tropezarse con frecuencia en ego, aunque fuera también el motor de intenciones nobles como la formación de la biblioteca mistiana. Nadie halló aún su partida de bautizo, pero por documentos de los archivos arzobispales de Cusco y Arequipa es posible sospechar que al nacer no se presentó su padre, José María Andía Sánchez, y lo registraron con el apellido de su madre, Gregoria Pacheco Begazo. Similar sucedió con su hermano mayor Pedro Emilio Andía.

En su partida de matrimonio de 1864 lo nombran hijo natural, es decir ilegítimo, lo cual no es exacto. Pero, si la sociedad de hoy tiene prejuicios, imagínese entonces el tema de una carrera militar y pública en ojos de alguien entregado al catolicismo.

Pienso que su padre viajaba mucho entre Cusco y Arequipa. José María y Gregoria recién se casaron en 1838 cuando Trinidad tenía unos cuatro años. Todos sus abuelos y bisabuelos paternos eran de Coporaque en Espinar, Cusco, donde su progenitor fue subprefecto en 1842 cuando presumía ser la capital de la provincia de Canas; hoy es Yanaoca. Lugares que le son familiares a la atleta que coincidentemente vive y entrena en Arequipa.

Los hermanos de Trinidad se hicieron llamar Andía, solo él compuso el suyo antecediendo el materno. El acercamiento con la familia de su madre fue tal que pidió permiso a la Iglesia para poder casarse con su prima Juana Corrales Pacheco con quien tuvo ocho hijos. A Mejía llega casado siendo subprefecto de Islay, tras apoyar al partido que ganó las elecciones, copiando la fórmula y cargo de su padre en Espinar. Probables acciones inconscientes de reproche paternal las maquilló contando a sus nietos que ─como poeta─ le resultaba más sonoro pronunciar Pacheco Andía que Andía Pacheco.

Manuela Josefa Andía, su hermana menor, nació en Ichupampa, Chivay, en el corazón del valle del Colca en 1841. Curioso debido a que cerca se halla el homónimo Coporaque de Caylloma. Podría llevarnos a confusión si no fuera porque los libros de actas son claros. La Iglesia del Coporaque arequipeño se llama Santiago Apóstol, así desde el siglo XVI. Mientras que la del Coporaque cusqueño es San Juan Bautista de inicios del XVII. Sus hermanos menores Eduardo e Hipólito Andía, todos de mismo padre y madre, nacieron en Arequipa.

El apellido de Mary Luz es trascendente para la historia mejiana. Andía fue el único que dejó un libro sobre cómo fue el balneario en sus inicios. Con mis artículos se habrá fijado el lector que me gustan los nombres en general y algo menos evidente es que me interesa cómo se articula la mecánica social de un país con claras fallas de percepción que evitan que ganemos más torneos mundiales como los seguirá ganando ella.

Me explico para alguien del futuro: En Mejía ─como en otros balnearios─ es sencillo encontrar personas que preferirían vivir en islas sin conexión con el Perú emergente. Ese Perú que en Mejía emergió hace mucho, en 1872, con un militar de origen serrano que delineó el balneario del cual nos sentimos orgullosos.

No es difícil percatarse que no son el resto, sino las islas reducidas las que menos leen, las que menos trabajan, los que más aparentan, los que no tienen mucho tema, los más frágiles, los que más problemas familiares ocultan y más sufren en el fondo. Los primeros también en arrimarse a los que ningunearon cuando luego ganan copas. Una amiga les llama los cojudignos. Y bueno, todos tenemos un poco de eso, pero ─por respeto y amor al país, con un mínimo de comprensión de nuestra historia y por sentido sano de progreso─ deberíamos evitar acumularlo y preocuparnos más en nuestro propio trote, que requiere, cómo no, de trabajo conjunto entre peruanos que somos todos.

Artículo: Mejía, Trinidad y los Andía de Espinar, por Rodrigo Llosa, diario Prensa Regional, Arequipa, 1 Noviembre 2025, página 10

Ayer 31 Octubre 2025 falleció a los 103 años José García Calderón Bustamante (Pepe García Calderón) a quien entrevisté en Noviembre de 2023. Mejía y Arequipa suman una leyenda para su historia.


Suscríbase a Mexia

Reciba sin costo nuevos artículos en su correo electrónico. Confirme el correo que recibirá.