No encuentro a quien haya empleado reiterativamente «blanca ciudad» como sobrenombre para Arequipa antes que la argentina Juana Manuela Gorriti en un relato extraordinario publicado en 1869 que leyeron contemporáneos suyos, marcando, hasta que se demuestre lo contrario, a Arequipa como ciudad blanca. Este es un anexo a un estudio mayor en proceso.
Es posible que haya sido un término oral cercano a esa década efervescente. Pero no parece que haya sido formulado mucho antes ni mucho menos empleado en el virreinato. No lo registraron anteriores escritores como el Deán ni el meticuloso Witt. Arequipa tuvo que esperar al romanticismo literario de mediados del XIX para tener apodo.
EL RELATO
En un viaje por el llano, la escritora encuentra una leontina o cadena de oro que viene cabalgando a reclamar Andrés. Agradecido por recuperarla, le cuenta su historia. De niño dejó sus estudios para trabajar con un judío y ayudar a su joven y viuda madre costurera. Con pena abandonó Arequipa por Islay rumbo a Valparaíso y después de un tiempo hacia California con ese patrón que contrataba niños.
Andrés conoce a la huérfana Estela y a su hermano. El arequipeño y los chicos del Rímac llegan al mundo de “gringas” y búsqueda de oro. El bando de los chilenos se enfrentaba constantemente a los «yankees». Los socios de su jefe avaro lo traicionan y se quedan con sus envíos. Pero Andrés tenía guardado bastante para su madre, para eso viajó. Reaparece Estela, acechada nuevamente por un temible hombre “color de cobre” que había asesinado a su hermano. Peripecias varias, dignas de leerse. Finalmente vuelven a Lima y Estela, el amor casi secreto de Andrés, toma una decisión inesperada por la que él se dirige resignado a Arequipa. Mismo puerto, misma ilusión de ver a su madre, pero recibe la noticia. Tras ello compra tierras con el oro de California, aunque conserva la leontina. La escritora se entera por otro medio que el indio navajo, aquel terror de Estela que bien podría llamársele desalmado pirómano, había sido hallado en un teatro y…

HISTORIA DE UNA PUBLICACIÓN
En esta pequeña novela la argentina repitió tres veces «blanca ciudad» refiriéndose a la nueve veces mencionada Arequipa. Aunque es literatura hay una referencia al año 1853. Al leer sus cuentos se entiende que es una narradora que le sobraban cualidades creativas para renombrar a quien sea. Rebuscando entre sus amigos escritores y poetas no hallo quien use el sobrenombre.
El cuento Un Año en California se publicó en el periódico limeño El Nacional en 1869. En una carta en Mayo 1868 la escritora anunció al director de La Revista de Buenos Aires: «El epílogo de Un año en California, no concluido todavía, me impide enviarle a Usted este relato, que irá con la siguiente carta, por el próximo vapor». El terremoto de Agosto 1868 fue la devastación perfecta con que Gorriti cerró: «Agosto había pasado, sembrando en pos suya el luto y la desolación. Las ciudades de la costa habían sido barridas por las olas […] Arequipa, la blanca ciudad de las mil cúpulas se había desplomado. Sus hijos vagando en torno a los escombros, como almas en pena».
EL CUENTO ANÓNIMO DE 1872
Este otro escrito de ficción también se refiere a Arequipa como ciudad blanca. Pero existe un enigma en la literatura peruana del siglo XIX. ¿Quién fue el osado escritor que lo firmó con el pseudónimo de Ali?
CARTAS Y AVENTURAS DE UN JOVEN TRASANDINO
Ali se encuentra una cartera que contiene tres borradores de cartas de un “joven trasandino” llamado Panchito, de larga cabellera y tez bronceada por el sol de la serranía, que le escribe a su mejor amigo Pancho que estudió en “Cuzco”. Ali, que escribe en un periódico, decide publicar los dos primeros, le intrigan. Panchito le cuenta a Pancho que dejó «la blanca ciudad», Arequipa, rumbo a Mollendo, pasando por el “zic-zac” de Cahuintala. «No entro en apreciaciones de lo malo del puerto» expresa.
Llegó al hotel Maury de Lima, «la perla del Pacífico». Se le acerca un mozón, un burlón a coquetearlo. Terminan siendo amigo entre copas. Con resaca almuerza en una fonda de chinos. Tras las publicaciones Panchito contacta a Ali, quien se disculpa por la imprudencia mientras piensa: «era uno de aquellos tipos hermosos, que han resultado de la mezcla de los europeos con nuestra raza primitiva»…
ANÁLISIS LITERARIO
En Lima Panchito declara: «parecía que llevara escrito sobre la frente el apodo de serrano con que aquí nos han bautizado». Gorriti no mostró temor a quebrar nociones de su tiempo. Ali tampoco cuando habla sin hipocresía de serranos, negras y cholas: «pálido como un costeño, chúpense esa».
El escritor desfachatado, acaso homosexual, inicia con una experiencia en primera persona, continúa otra narración en voz de un tercero, Panchito, y finaliza de nuevo como Ali. Misma estructura que La Leontina de Gorriti y misma costumbre de colocar varios títulos, subtítulos y cambiarlos, además de escribir por entregas.
ALI, JUANA MANUELA GORRITI
Es conocido que Gorriti se disfrazó de hombre alguna vez; se hubiera animado a escribir como tal. Un crítico literario se detendría en la construcción lírica, pero basta observar las coincidencias. Gorriti y Panchito mencionan mismas ciudades y apodos. Hay detalles femeninos en las expresiones «la cara de los marineros […] la voz del capitán», «finísimos encajes de rosa y alhelí», «cortinajes de púrpura» y «chiquitines». A pesar de que le gustan las mujeres y se enamora de Emilia, aflora una tensión cuando busca mostrarse masculino.
Sabemos que Gorriti odió Mollendo. Interesante que lo comparara con el puerto de Islay que previamente conoció. En la edición de 1 Julio 1872 de El Correo del Perú, Gorriti aparece en una lista de colaboradores. El Cahuintala sigue dando vueltas, pero pienso que lo hemos resuelto, Ali fue Juana Manuela Gorriti.
ERROR BIBLIOGRÁFICO Y CONCLUSIÓN
Casi todas las menciones de Un año en California se equivocan al decir que lo publicó en el Nacional de Argentina en 1864. El cuento no aparece en su antología Sueños y Realidades del año siguiente en que inicia el diario homónimo limeño. También lo publicaron en la Revista del Río de la Plata en el 73, pero con el título de La Leontina, que en 1876 Gorriti incluyó en el tomo dos del libro Panoramas de la Vida con el nombre Un Viaje al País del Oro.
En Misceláneas 1878 la escritora añadió: «sentada a la falda del majestuoso Misti, la blanca ciudad de amorosas tradiciones». Todas estas ediciones reafirmaron en el público el sentido blanco de la ciudad arequipeña y yo no me animaría a concluir que fue por un sentido racial.

LAS CITAS, presione para descargar los cuentos en PDF.
1) Un año en California, Juana Manuela Gorriti; en: La revista de Buenos Aires, tomo 18, tres partes Enero 1869 n°69, Febrero n°70, Marzo n°71. PDF 124MB, 81 páginas
Artículo: Blanca Ciudad 1869, por Rodrigo Llosa; en: diario Prensa Regional, 20 Julio 2026, p.12
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