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SEÑOR DE CHULE

LA RESTAURACIÓN DE 2022
La restauradora cusqueña Eleny Anaya trabajó el Cristo de Chule de la Iglesia de San Francisco en Arequipa. Tras una conversación posterior con ella en 2025, averiguó que sus características constructivas fueron recurrentes en México. Y pudieron haberlo elaborado allí. Por las características físicas similares a las mexicanas, considera que debe haber sido a fines del siglo XVI o inicios del XVII. Tiene la sospecha que una imagen relevante del Cusco posee características internas similares. Cuando Eleny hizo la restauración en el 2022 encontró papelitos en la contextura del cuerpo del Cristo. Probablemente agradecimientos o peticiones de quienes lo patrocinaron o construyeron.

EL MITO FRANCISCANO DE 2021
Ese año la Iglesia de San Francisco repartió el folleto que compone la portada de este artículo. Chule fue una caleta de la época colonial entre Mejía y Mollendo donde existía una capilla. Tras la afectación de la caleta por el mar «pasaba por allí un fraile franciscano […] encontró la imagen del Cristo, flotando entre las ruinas de la caleta […] decidió traérselo a nuestro convento […] de ahí la tradición y origen del Santo Cristo de Chule». Reza su versión sin indicar quién ni cuándo.

Historia del Señor de Chule según Iglesia San Francisco Arequipa 2021. Siempre puede hacer zoom

NUESTRA INVESTIGACIÓN
No contentos con mitos, comenzamos a investigar. En Octubre 2023 y Abril 2024 conversamos con el veterinario Víctor Tejada Rivera, nacido en 1956, vecino de Mejía quien más conoce al respecto. Sostiene que el Cristo de Chule se encontró enterrado en una parcela de su abuelo. En ambas entrevistas permitió ser grabado en todo lo que aquí escribimos. Su versión, que también analizamos, fue la misma en ambas ocasiones y con más detalles que otros vecinos del sector con quienes conversamos y conocen también al respecto.

EL HALLAZGO DE 1960
A inicios de la década de 1950 los agricultores recibieron tierras del Proyecto de Irrigación Ensenada – Mejía – Mollendo y las comenzaron a trabajar. Alrededor de 1958 a 1960 Mauro Postigo Valdivia (1898 – 1992), entonces propietario de la quebrada de Chule (lote 5 lateral 19) y maquinista de motoniveladora, recibió el trabajo de generar una terraza cultivable del terreno vecino de José Santos Valdivia que alquilaba Alejandro Rivera Chiri, abuelo de nuestro informante.

En la labor se toparon con una caja de madera enterrada. Al abrirla hallaron un Cristo crucificado en una Cruz. Mejor redundar. Postigo llevó la caja de unos 2m de largo a su casa en la quebrada de Chule. Una de ladrillo ubicada al inicio de dicha quebrada, cerca a la carretera, que ya no existe tras inundarse con un huayco. Postigo buscó a un sacerdote para bendecir la Imagen y un franciscano de la localidad presionó para que sea llevada a su congregación en Arequipa por su conservación.

LA NARRACIÓN DE 1970
Mauro Postigo, propietario de la quebrada de Chule, tuvo un hijo llamado Carlos Postigo Díaz nacido en Tiabaya en 1932 quien también conducía maquinaria y extendió la agricultura de la quebrada. Mauro tuvo un derrame cerebral tras un accidente, pero mantuvo la memoria lúcida según personas que lo conocieron y con quienes conversamos.

Por ello es posible que no haya sido exactamente Mauro quien manejara la maquinaria cuando hallaron la Imagen, pero sí el coordinador. Según su nieto Frano Postigo Zorrilla, nacido en 1963, su abuelo tuvo el accidente cuando su padre Carlos, tenía alrededor de 18 años. Ello llevó a la familia a alquilar las tierras a Ignacio Díaz quien las compraría alrededor de 1970. Cabe hacer recordar que ya demostramos en el artículo Las Argollas de Chule que la quebrada se cultivaba antes de la irrigación.

Alrededor de 1970 Mauro Postigo tenía también alrededor de 70 años cuando le contó a sus amigos dónde hallaron el cajón una década antes. Estuvo presente en la conversación, nuestro informante, un joven Víctor Tejada, entonces de 12 a 14 años, quien creció en la casa de un piso exactamente frente al hallazgo, propiedad de su abuelo Alejandro Rivera quien compró la propiedad a José Santos Valdivia, herrero y soldador de la maestranza del Hospital de Goyeneche en Arequipa. Estuvo también escuchando el vecino Jorge Arce Vilcahuamán.

Mauro Postigo era de Tiabaya donde se casó en 1941 con Asunción Díaz. Tuvo la Sociedad Agrícola Santa Rosa. Además de Chule poseía una propiedad en Sama. Su hijo Carlos terminó desarrollando ganadería en el valle de Locumba.

LOS VECINOS DE CHULE
Sería el Cristo que llevaron a la iglesia de San Francisco en Arequipa, a pesar de que los vecinos del sector de Chule quisieron hacer una gruta o capilla para venerar la imagen. Ellos fueron Lucio Juárez (padre del mayor ganadero local José Juárez), Fernando Franco (padre del vecino de Mejía Luis Alberto Franco), Ignacio Díaz (padre de Vidal Díaz actual propietario de la quebrada de Chule), Alejandro Rivera (abuelo de la familia Rivera, varios hijos y nietos heredaron terrenos cercanos).

Todos vecinos hasta la actualidad del sector de Chule quienes conocen sobre la Cruz. Pero quien más se interesó en los detalles es Víctor Tejada quien refiere que la caja estaba forrada por dentro con láminas metálicas de latón. Él no la vio, lo escuchó de su abuelo. Existen tesis sobre el transporte de obras de arte y esculturas religiosas en el siglo XVI, la declaración de Víctor no parece incoherente.

EL SECTOR DEL HALLAZGO
Fue en el punto con coordenadas 17°05’15.96″S 71°54’54.86″W. Actualmente es una propiedad rural baldía del lote 6 lateral 19 que es parte de la quebrada de Chule. A 140m del túnel de la nueva carretera que circunvala Mejía cuya subida o terraplén es un relleno que no existía antes de 2021.

Ubicación del hallazgo del Señor de Chule en Mejía Arequipa

El terreno agrícola con franjas de humedal contiene una casa de un piso sobre un terreno rocoso a 3m de altura de la pista que ingresa a Mejía. En esa casa creció con su abuelo nuestro informante, Víctor Tejada. Para la estratigrafía, fue un tiempo un almacén de agregados con rumas de cascajo y arena de construcción que alquilaban los herederos de Francisco Rivera. Colinda al Norte con los herederos de Aureliano Rivera, al Sur con los de Gladys Rivera, por el fondo, viendo de la pista hacia las lomas, con Amanda Dongo viuda de Huerta quienes hallaron huesos en el sentido arqueológico que acomodaron en una ruma.

NUESTRO INFORMANTE VÍCTOR TEJADA RIVERA
Lo he visto en diversas zonas de la provincia de Islay realizando su labor como veterinario ganadero. Tiene buena relación familiar, además de buena imagen y credibilidad en la comunidad. Nació en Socabaya, pero estudió primaria en el colegio de Mejía y luego en el Instituto Nacional Agropecuario en Camaná. Estudió medicina veterinaria entre 1975 a 1980 en la Universidad de Puno. Casado con hijos. Su padre falleció en un accidente con un volquete de construcción cuando él tenía 2 años de edad. Chofer de la mina de Cuajone.

Puesto que su abuelo Alejandro era analfabeto, su madre Fernanda Rivero Escobedo hizo el contrato de arriendo de tierras del lote 6 – lateral 19 y con este obtuvo un préstamo del Banco de Fomento Agropecuario con oficina en Cocachacra. Trabajaron las tierras y posteriormente Alejandro pudo comprar a través de su hija la chacra. Luego ella adquirió 2,7 ha adicionales que son las que heredó su hijo Víctor, tierras cercanas al cementerio de Mejía.

Víctor Tejada solía apoyar a Mauro Postigo quien sembraba repollos y solía pedirle ayuda junto a otro muchacho del sector llamado Domingo Germán Quequezana, compañero de la escuela primaria de Mejía de Víctor, para que los acopiaran con carretilla y así cargarlos en un camión que Víctor dice Ford 600, pero Frano Postigo, Ford F5 de 1950. A cambio de la labor recibían cañas de azúcar que el agricultor tenía en la quebrada.

Cuando Víctor tuvo alrededor de 30 años conversó sobre el Cristo con el sacerdote franciscano Francisco Gómez Uría quien conocía la historia del hallazgo y solía preguntar a los vecinos al respecto. Tuvieron la especulación de que hubo un maretazo y la Cruz y Cristo encajonados cayeron y se enterraron. Víctor está convencido de que en ese sector anclaban los barcos, no solo en la propia quebrada de Chule, sino también entre los roqueríos que fueron de su abuelo.

FRAY FRANCISCO GÓMEZ URÍA
El sacerdote franciscano arequipeño no fue párroco en Mejía, pero es un lugar que frecuentaba. Se alojaba donde su hermano Máximo Bernabé Gómez Uría, alcalde de Mejía dos veces (1964 – 1966 y 1976 – 1980). Proveniente de Quequeña, Máximo pidió un lote en Enero 1950 como agricultor con más de 15 años de experiencia. Tras los pagos formalizó el lote 11 del lateral 17.

Máximo fue padre de Roberto Gómez Galeano, esposo de Nora Núñez Chang, sobrina de María Núñez, de la tienda más famosa de Mejía. He conversado distintas veces con ellos por diversos aspectos. Nora recuerda cómo Francisco, sacerdote conversador y parte de la familia, bautizó a uno de sus hijos con permiso de la iglesia mejiana. Por la cercanía algunos piensan que fue párroco del distrito. En sus sermones solía referirse al Señor de Chule.

Fray Francisco Gómez trabajó en Arequipa, en Mollendo y también en la selva. Falleció en Lima en 1994 a los 95 años. Desciende por parte materna de los Málaga Prado y Málaga Arenas de Yarabamba y Quequeña. Le gustaba leer y se llenaba de recortes periodísticos de historia. Al parecer hizo apuntes sobre Mejía, pero cuando fui a conversar con el director del colegio franciscano de Mollendo, Edgar Dianderas Tamayo, me dijo que hace unos años había enviado libros y documentos antiguos a la sede de Lima. Según los vecinos, fray Francisco Gómez Uría también quería impulsar una capilla en la zona para que retorne la Imagen.

EL LIBRO DE ACTAS PERDIDO
Curiosamente los hechos coinciden con el único libro perdido de actas municipales de Mejía de 1961 a 1968 cuando fue alcalde Máximo Gómez Uría. ¿Lo tendrán los franciscanos por préstamo de fray Francisco?

DESCARTE DE MALA INTENCIÓN NARRATIVA
En riñas familiares o vecinales por terrenos es usual que haya malas intenciones entre las partes. Sin embargo, no parece el caso, el actual propietario del terreno donde fue el hallazgo es Ceferino Nicolás Rivera Bautista. Cuando me comuniqué con él me refirió que Víctor Tejada sabía más, que conversara con él. Prueba de que no tienen rencillas. Conservo la apreciación después de haber conversado con otros vecinos y familiares suyos como Candelaria Rivera Tamo, también nieta de Alejandro Rivera.

Tampoco hay intención de perjudicar a la minera Southern con temas arqueológicos que por supuesto tendrán que revisar. Es vecina de Chule por su planta de desalinización. Las entrevistas son anteriores a la compra de su testaferro en Octubre 2024 por $6,3 millones y ellos adquieren exactamente un año después.

Al buscar más versiones del hallazgo no fue sencillo porque es una generación de la que no queda nadie vivo y sus hijos no se interesaron por la historia local. Como ejemplo busqué a los dos hermanos Quequezana Valdivia. Domingo Roque nacido en 1954 y Domingo German nacido en Socabaya en 1956, ambos vivieron en Mollebaya, pero ya habían fallecido.

LOS DÍAZ DE CHULE
En la actualidad la quebrada de Chule y varias hectáreas de la zona alta la tienen los herederos de Ignacio Díaz. Gran parte de la quebrada en sí pertenece a su hijo Vidal Díaz Vizcarra quien la trabaja junto a sus hijos Roberto y Brajhan quienes también conocen una versión parecida del hallazgo de la Cruz. Son los Díaz quienes hicieron resurgir la tradición de la Cruz de Chule construyendo una ermita sobre la quebrada en un lugar que no necesariamente fue el original, pero que está rodeada de elementos arqueológicos. En las inmediaciones han encontrado morteros o batanes de piedra de asentamientos y conchales especiales que bien puede mostrar Lucy Díaz o su esposo.

PRESENCIA FRANCISCANA EN ISLAY
Los franciscanos tienen presencia en Arequipa y en el curato de Chule desde el siglo XVI. Como expusimos en la Universidad del Pacífico en 2021, la ermita del curato de Chule se encuentra señalada en el derrotero marítimo de 1675 que es un compendio cartográfico que pienso fue influido por datos de mapas anteriores en la zona.

En 2024 conversé con el franciscano Guido Zegarra Ponce, quien fue Ministro Provincial, máxima autoridad de la orden en el país, nacido en Cocachacra en 1942, con un doctorado en Louvain. Iniciador y director del colegio Santa Clara en Arequipa donde conoció a Francisco Gómez Uría, bastante mayor que él, quien pasó a Mollendo ya anciano.

De la presencia franciscana en Mollendo me dijo: «los hermanos bajaban del barco y se alojaban en el convento que era de tránsito hasta tomar el tren para ir a las misiones en las distintas ciudades». Su historia es prueba de que los franciscanos hacían labores en Islay en la década de 1950. Según su hermano Gene Zegarra, quien vive en Mejía, siguió su vocación por los frailes misioneros que llegaban al Valle de Tambo.

Fray Guido Zegarra me comentó que las leyendas son formas que emplea la orden para comunicarse con la comunidad. Ello explica parcialmente por qué los sacerdotes inventaron la leyenda del Señor de Chule. Pienso que debe existir algo escrito en algún registro del archivo franciscano al que lamentablemente no hemos tenido acceso. Sin embargo, sería valioso que la congregación transparente esa información para la historia de la costa arequipeña cuya realidad histórica ya es por sí más asombrosa que cualquier leyenda.

MI TEORÍA
El proyecto de topografía que realicé indica que el sector está por debajo del nivel altitudinal de elementos arqueológicos que estudié. Es una zona que pudo haber sido mar o haber estado cercano a la orilla marina en el año 1600 cuando se suscitó el caos de la erupción del Huaynaputina.

Es posible que los responsables del puerto de Chule tuvieran la indicación de guardar los objetos valiosos si acaso aparecían corsarios o eventos extraordinarios. Valiosos como la escultura de un Cristo. Tras temblores y lluvia de ceniza es posible que lo guardaran en su cajón de origen, y que terminaran perdiéndolo al hundirse y al ser arrastrado y arenado por el mar.

Es posible también que los encargados hicieran una zanja y enterraran el cajón cumpliendo protocolos del imperio español. No tenemos pruebas documentarias al respecto. No parece probable que existan. Esas indicaciones eran orales. Pero por más ficción que suene, sí tenemos documentado que así respondieron cuando tuvieron noticias de Drake, automáticamente enterraron las barras de plata de una embarcación en Chule en 1579.

¿Por qué no recuperaron el Cristo luego del evento? Puede que fallecieran quienes lo sabían. ¿Y los superiores? Puede que la ceniza y arenación del mar, tras la avalancha de lodo del río Tambo, pusiera irreconocible el sector y realmente lo extraviaran.

Ensayo: Señor de Chule, por Rodrigo Llosa, publicado impreso en diario Prensa Regional, Lunes 17 Agosto 2026, páginas 12 y 13

Señor de Chule, versión impresa, Prensa Regional, 17 Agosto 2026


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