«bolcanes, como es el de Arequipa, que es de inmensa altura, y quasi todo de arena, en cuya subida gastan dos dias, pero no han hallado cosa notable de fuego, sino rastros de los sacrificios que alli hazian Indios en tiempo de su gentilidad, y algun poco de humo alguna vez» escribió el jesuita José de Acosta en 1590
¿A partir de cuándo sabemos que en realidad eran tres volcanes los que nos rodeaban? El descubrimiento se dio por un trabajo conjunto entre exploradores y científicos que especularon, plantearon hipótesis en apariencia descabelladas y analizaron muestras. Arequipa influyó en reconocer que la ausencia de un cráter no invalida que una montaña pueda ser volcán. Una investigación de Rodrigo Llosa
EL VOLCÁN UNIGÉNITO
Lo dijo Pedro Cieza de León en su visita dentro de la década de fundación: «Cerca della [Arequipa] ay un bolcan, que algunos temen no rebiente, y haga algun daño». No por nada la ciudad recibe una montaña humeante en el escudo que pidió a la monarquía Alonso Ruíz. Ya Cieza advertía en 1553: «Ay muchos bolcanes o bocas de fuego por lo alto de la sierra» haciendo referencia general a «la sierra Nevada o cordillera de los Andes».
El religioso arequipeño Ventura Travada en 1752 se refirió al «volcan de Arequipa». 13 años luego Cosme Bueno, el cosmógrafo mayor, cargo máximo de ciencia nacional, le llama «alto monte […] que aunque cubierto en todo tiempo de nieve, vomitó llamas antes de la conquista».
MISTI, VÉLEZ 1786
En el tránsito de la república, al Chachani el Deán Valdivia le continuó diciendo cerro en 1847, y al Pichu Pichu, nevado 27 años después. Lo mismo que Heinrich Witt, quien subió el Misti en Mayo 1825, con la diferencia que al Chachani le llama montaña nevada mientras otros le seguían diciendo monte.
En la expedición de Castelnau patrocinada por el gobierno francés, el británico médico y naturalista Hugh Weddell subió y describió el Misti en Octubre 1847. Antes de bajar y dirigirse a comer donde Braillard, Weddell relató: «Reanudamos nuestro viaje a Arequipa, dejando atrás el volcán que durante la noche quedó cubierto por un manto blanco de nieve».
Alguien le llamó el primer ascenso completo científico al Misti porque estudió el cráter. Debatible. Si muchos intentos no coronaban, recordemos los esfuerzos en el virreinato por conocerlo en la era dorada del intendente Álvarez y Jiménez. Época en que Francisco Vélez y Rodríguez, secretario, contador, topógrafo y matemático de la intendencia de Arequipa, registró el nombre de Misti por primera vez en 1786. Antes se le llamaba simplemente Volcán de Arequipa.
NO SE NACE EN VANO ENTRE VOLCANES
Me demoró semanas revisar primeras ediciones, traducir y ordenar intrincados datos. Un resumen: inicialmente supimos que eran tres volcanes por suposiciones. Samuel Curson, un ilustrado comerciante marino, especuló con el Chachani en 1811. El médico y botánico Franz Meyen hizo lo propio con el Pichu Pichu, verificando muestras mineralógicas, y confundiendo al citar al geógrafo Joseph Pentland cuando este lo llamó montaña o nevado, pero no volcán.
El vulcanólogo Leopold von Buch acopló las teorías o especulaciones y, sin conocer el Perú, describió los 3 volcanes de Arequipa. Aunque no sea justo ni coherente, la información permite coronar a remoto. Humboldt y el obispo de la ciudad se encargarían de propagar la difusión más tarde. Vayamos por partes.

CHACHANI COMO VOLCÁN, CURSON 1811
Samuel Curson subió el Misti. Un cacique local le proporcionó indios guías. Hizo una extensa descripción de su ascenso de Octubre 1811. Al ver el Chachani escribió: «la montaña de Chacheni [así escrito] presentaba una apariencia volcánica. Parecía estar formada por cuatro picos que se estrechaban hacia la cima, dejando en el medio una basta depresión, la apariencia de un crater». Curson es quien siembra la duda de si Chachani era o no un volcán y si tenía o no cráter. En Noviembre 1823 publicó en The Boston Journal of Philosophy and the Arts, allí les llama Chacheni, Misté y Pichu Pichu. En adelante escribiré los nombres como cada autor los redactó en su momento.
El científico local Mariano de Rivero y Ustariz le llama nevado Chachani en 1827 y en plural, nevados en el 51. Lo mismo en el 64 Antonio Raimondi cuando observó los alrededores de Yura. Luego en Jesús hizo lo propio con el Pichu Pichu. Al año siguiente retornó a Arequipa y le empezó a dar vueltas la idea que estaba en el aire y la publicó en 1874: el Chachani y el Misti eran parte de una cadena volcánica.
Muchos confundieron el nombre. En 1860 Markham, quien estuvo en Arequipa en el 53, le llama Charcani, denominación de la quebrada contigua. En el reporte anual del Smithsoniano de 1893, Lawrence Rotch lo llama Charchani, dice además que el Pichu Pichu es un volcán «extinct» y el Misti «quiescent». Esto en vínculo a los estudios de la estación meteorológica de Harvard en Arequipa. Ese nombre de Charchani aparece en un informe del jefe del proyecto Thorndike al empresario Meiggs en 1869 en la exploración del ferrocarril a Puno.
AREQUIPA, UN GIGANTESCO CRATER, PENTLAND 1830
Entre Octubre y Noviembre 1826 el irlandés Joseph B. Pentland estuvo en Arequipa haciendo mediciones de altitud de las montañas. Medía la presión barométrica y la temperatura en una zona plana y con un teodolito, el ángulo a la cima. Con la teoría de Laplace calculaban la altura teórica.
Pentland hizo una propuesta desafiante en 1830 que publicó 6 años después en The Journal of the Royal Geographical Society of London: el “Chacani” y Pichu – Pichu fueron los bordes o porción de paredes de un inmenso cráter, y por erupciones posteriores emergió el Volcán de Arequipa. Esta teoría la replicó el inglés Charles Daubeny en 1848, segunda edición aumentada sobre la descripción de volcanes. En la primera de 1826 ni menciona a Arequipa; se han equivocado en el año 1851 y en afrancesarlo como D’Aubeny.

PICHU PICHU COMO VOLCÁN, MEYEN 1835
Franz Meyen, que ediciones formales mal llaman Friedrich, intentó subir el Volcán de Arequipa en 1831. En el primer tomo de Eine Reise um die Erde de 1834 cuenta que vio el fuego del cráter reflejado en las nubes. Pienso que exageró porque no llegó a la cima, le dio soroche. Subieron con una autorización firmada por el prefecto de Arequipa, Blas Cerdeña, para que el gobernador de Chiguata les proporcionase guías, aunque los extranjeros corrían con los gastos. Se refiere a los montes y nevados de “Charcani”, en plural, «también cubiertos de nieve perpetua». Meyen llevó muestras arequipeñas para el mineralogista Gustav Rose quien en Berlín determinó que era piedra volcánica.
Existe una carta conservada en la Academia de Ciencias de Berlín entre Humboldt y Meyen de Julio 1833. Este último le consulta por las mediciones de alturas de Arequipa realizadas por Pentland. En 1835 Meyen publicó una tabla de altitudes recopiladas donde menciona al «volcan de Pichu – pichu» y cita la altitud medida por Pentland quien nunca le dijo volcán, sino montaña. Así también lo entendió Thomas Thomson en 1836 quien empleó los datos de Pentland. Es Meyen quien lo etiquetó como volcán sin anotación ni justificación alguna.
Pentland entregó a François Arago, miembro de la academia de ciencias de Francia, las mediciones de altitud de diversas cimas de los Andes, pero no se publicaron en el Annuaire du Bureau des Longitudes como cita Meyen en Paris 1830, sino un año antes. Y no en la página 325, sino 233. Allí al Pichu-Pichu se le llama montaña, no volcán, como lo escribió Pentland también en sus publicaciones de los años 30 y 35. El investigador notará los cambios de unidades de medición.
Pienso que Meyen asumió que lo fue tras los ensayos mineralógicos de Rose. Ese mismo año 35 la literatura científica alemana le comenzó a llamar Feuerberges (montañas de fuego) al Pichu Pichu por influencia de Meyen. En la bastante posterior traducción al español de 1975 leemos «monte de Pichu – Pichu», acorde conque Pentland no le dijo volcán.
LOS 3 VOLCANES, BUCH 1836
En 1825 el influyente geólogo Leopold von Buch hizo un estudio de las Islas Canarias en relación a otros volcanes. No conoció Arequipa, pero del Misti o Volcán de Arequipa dijo que estaba rodeado por cuatro picos del monte «Chacheni». En la edición de 1836 mencionó que la ciudad tenía tres volcanes y trabajó la composición de rocas del Misti.
Buch cree lo del volcán de Pichu – Pichu a Franz Meyen y lo del cráter del Chachani a Samuel Curson. Alexander von Humboldt también los mencionaría después a ambos en el tomo 4 de Kosmos 1858. Todos ellos sabían de los trabajos de los demás. En esa década del 30 estaba en el aire que Arequipa podía tener no 1 ni 2, sino 3 volcanes. Buch y Humboldt eran amigos, ambos pudieron acoplar las teorías o especulaciones de Meyen y Curson, pero quien lo publicó primero con claridad es Buch en 1836. De oralidades la historia puede escribir poco.
ROMPECABEZAS, ROCAS Y TRADUCCIONES
En 1825 Buch publicó el libro en alemán donde solo contempla al Misti. En 1836 hicieron una traducción al francés con amplios añadidos del propio autor que contempla a los volcanes Pichu Pichu y “Chacheni” o Charcani. En 1877 en el tercer tomo de la compilación de sus obras en alemán, publicaron la versión de 1825 con los añadidos traducidos del francés.
Buch no solo terminó revisando las muestras que Meyen llevó del Misti, creo probable que también obtuvo las de Armand Dolley que midió por trigonometría las montañas arequipeñas en 1826 y entregó sus datos a Humboldt.

ANDESITA, BUCH 1836
De la recopilación de varias zonas, Buch se dio cuenta de que la composición de las rocas volcánicas europeas era distinta a la de los Andes. De allí surge que en 1836 bautizara a la materia que caracteriza al Misti y a otros volcanes sudamericanos como andesita.
En el tomo 4 de Kosmos, Humboldt mencionó los 6 volcanes que constituyen el grupo de Arequipa. Los tres cercanos a la ciudad los llama Chacani o Charcani, Pichu Pichu y el Volcán de Arequipa. Estuvo en Lima en 1802, pero no pasó por la Ciudad de los Volcanes.
BOSQUEJO DE LOS TRES, STÜBEL 1877
El geólogo alemán Alphons Stübel escribió una carta a los 42 años desde Arequipa en 1877. Misiva publicada en 2023 por los geógrafos Brogiato y Schelhaas que traducimos del alemán. «El Misti es un volcán muy conocido, caracterizado por su forma cónica, pero junto a él se alzan dos montañas volcánicas mucho más peculiares, cuyos nombres, Chachani y Pichu-Pichu, al parecer nunca se han mencionado en libros científicos». Stübel no estudió bien a Buch.
El mismo año Mariano Felipe Paz Soldán escribió en su Diccionario Geográfico sobre el Chachani que se cree forma parte de una cadena volcánica. Pero aún lo llama cerro, igual que denomina al Pichu-pichu.
FORMACIONES INDEPENDIENTES, HATCH 1886
Stübel le proporcionó al geólogo Frederick Hatch sus notas y las muestras de roca de distintos puntos de Arequipa. Hatch los estudiaría mediante petrografía microscópica y haría su tesis doctoral publicada en 1886 sobre las rocas del grupo volcánico de Arequipa. No conoció la ciudad, aunque para él era preconcebido que tenía tres volcanes por la bibliografía que revisó: Pichupichu, “Charchani” y Misti.
Hatch debatió la idea de Daubeny, pensó más probable que los tres volcanes tuvieron formación completamente independiente, pero con una fisura compartida. Presentó el boceto que Stübel realizó in situ donde decía ver al Pichu Pichu con una especie de cráter, y publicó también el dibujo de Paz Soldán quien en contraposición llamaba nevados a Chachani y Pichu Pichu.
INCERTIDUMBRE
Para 1885 ya estaba difundido entre geólogos alemanes que Arequipa tenía tres volcanes, pero en el Perú ese conocimiento se difunde con sospecha. El geógrafo alemán Alfred Hettner ascendió el Chachani y escribió en Agosto 1888 sobre «la cadena de tres imponentes montañas volcánicas: Pichu Pichu, Misti y Chachani». Al año siguiente lo publicó también la Scottish Geographical Magazine.
Si en paralelo otras publicaciones consideraban a los tres como volcanes, en la prestigiosa revista Nature de 1893, al Chachani lo siguieron catalogando como monte, mientras que al Misti, volcán. En ese momento la región tenía 5 estaciones meteorológicas: Mollendo, La Joya, Arequipa, Chachani y la cumbre del Misti con la estación más alta del planeta. El jefe del observatorio astronómico de Harvard en Arequipa y presidente del centro geográfico de la ciudad, Solon Bailey, que subió el Misti en 1893, aún le llama montaña al Chachani en 1899.
En una exposición publicada en 1896 en la Sociedad Geográfica de Lima lo explicó: «aunque formado sin duda por fuerzas volcánicas [el Chachani] no tiene ahora cráteres como el Misti, y es posible que nunca los haya tenido o que haya perdido su forma distintiva, hace unos siglos, por las fuerzas de la naturaleza».
DUDAS, AFIRMACIONES Y RETROCESOS
No todos estaban convencidos a pesar de estar enterados. Jorge Polar en 1891 considera al Misti único, mientras el Chachani y Pichu Pichu eran montañas alrededor. Su famosa frase era mono volcánica. Habrá calculado: si no se nace en vano al pie de un volcán, como sería nuestro ego bajo tres.
En 1895 el científico Ernst Middendorf sostuvo: «La línea férrea avanza constantemente al pie del Chachani, y aunque esta montaña no parece haber sido un volcán, el terreno que queda al descubierto por los desmontes es en todas partes de naturaleza volcánica». En 1905 el obispo Manuel Segundo Ballón hizo un estudio crítico de los apuntes arequipeños de Raimondi y difundió que los tres eran volcanes. El sacerdote subió el Misti en 1899. «El Pichu-pichu no es un cerro como algunos geógrafos dicen, sino un verdadero volcán». Lo mismo afirmó del Chachani. «El Misti no es un volcán apagado como alguien cree. Está en actividad aunque mínima». Puede que Ballón se refería a Charles Wiener que conoció la ciudad y dejó escrito en 1880 que el Misti estaba extinto, pero que su actividad subterránea hacía que la ciudad estuviese habituada a los temblores.
En 1943 en la revista Peruanidad se escribe: «Arequipa, la blanca ciudad de piedra sillar, de volcanes extintos». 7 años después subieron al Chachani los alpinistas italianos Piero Ghiglione y Giuseppe Giraudo y “comprueban” para el tributarista Ernesto Velarde Morán que es un nevado, no un volcán por no ver un cráter. Confundiendo de nuevo al ciudadano.
El conocimiento, Lector, también tiene historia. Obtenerlo y perderlo es una característica usual en la materia. Y a veces se necesitan exceso de párrafos sin sueño para decir y saber: 1836.
Ensayo: Tres Volcanes, 1836, por Rodrigo Llosa, diario Prensa Regional, Lunes 27 Julio 2026, páginas 12 – 13



